¿Cómo reconocer un jamón ibérico auténtico?

El jamón ibérico proviene, cómo no, de cerdos que han sido criados en cierta libertad y a los cuales han alimentado únicamente con bellotas. Por esto podemos decir que son los mejores jamones ibéricos que encontraremos en el mercado. Es un alimento de tipo gourmet que tiene gran popularidad, y esta se incrementa aún más a lo largo de las épocas navideñas, por ejemplo. Sin embargo para muchos es el mejor de los jamones en cualquier época del año.

Jamón ibérico auténtico

Jamón ibérico auténtico

Por ser un producto acompañado de cierta exclusividad, podremos toparnos en cualquier momento con las imitaciones, que suelen estar a la orden del día. Entonces, debemos preguntarnos ¿Cómo sabremos si lo que tenemos en frente es un jamón ibérico auténtico o si estamos frente a una simple copia? Para reconocer un jamón ibérico de bellota genuino y no morir en el intento podemos seguir algunas pistas.

  • Entre las primeras cosas que debemos tomar en consideración es el tono de color de la pezuña. Sí, esto es importante, ya que la pezuña debe ser negra, es lo que conocemos como la legendaria “pata negra”. Además, debemos notar que esté un poco gastada, ya que a estos cerdos los crían en libertad. Sin embargo, este no debe ser el único elemento que nos indique la originalidad de la pieza, ya que existen razas que han sido alteradas genéticamente para que presenten esta característica.
  • Por tal motivo, debemos fijarnos también en el diámetro del tobillo, y de este modo, cuanto más delgado o fino sea, tendrá más pureza de raza y, por supuesto, será un producto final de mejor calidad.
  • Por lo general, el pernil debe tener un aspecto afinado o estilizado, debido a que el cerdo ibérico suele andar detrás de las bellotas y a lo largo de la temporada de la montanera, recorre aproximadamente unos 14 kilómetros cada día.
  • Otro de los elementos que podemos tomar como pistas, está curiosamente relacionado con un defecto genético en el cual los cerdos ibéricos suelen presentar un veteado de grasa bastante ligero entre los bultos de masa muscular. Por eso, debemos fijarnos bien en esta combinación. Son muchas las personas que piensan que con que vean grasa veteada será más que suficiente, sin embargo, no debemos caer en simplificaciones, porque en el caso de los “falsos pata negra” encontraremos este veteado de forma excesiva.
  • Por otro lado, es esencial evaluar la textura que tiene la grasa, ya que podremos descubrir su calidad al tocarla. La grasa del jamón ibérico puro que ha sido alimentado exclusivamente con bellota es tan suave y sutil que puede derretirse con cierta facilidad con la temperatura de nuestras manos, mientras que en el jamón ibérico falso, esta grasa requiere mucho más calor para lograr el punto de fusión.
  • Existen también otras pistas, las cuales son más conocidas por los especialistas. Por servirnos de un ejemplo, la sabiduría y experiencia de un gran cortador de jamón puede ser descubierta cuando tienen delante al más distinguido ejemplar, ya que simplemente “se deja” cortar con más facilidad.
Jamón de bellota genuino

Jamón de bellota genuino

Con estas pistas podréis, de ahora en adelante, reconocer con mayor seguridad una pieza de auténtico jamón ibérico de bellota, y no tener que pasar un mal rato por haber comprado una imitación.

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